La historia de Bergen
Esta Princesa desposó en la Colegiata de Valladolid en 1258 con
el Infante Felipe de Castilla 1231-1274 (Hermano de Alfonso X de Castilla, el
Sabio). Esta unión fue auspiciada por el Sacro Imperio Romano Germánico y por
los deseos del Rey Noruego de abrirse a Europa y aumentar el comercio entre
naciones.
La pareja se estableció en Sevilla, pero la Princesa no acostumbrada al cálido
clima de esta Ciudad rápidamente enfermó y en 1262 falleció.
El Infante mandó trasladar el féretro al Claustro de San Cosme y San Damián en
Covarrubias (Burgos) dado que hasta la edad de 21 años había sido Abad de esta
Colegiata, antes de ser nombrado Obispo de Sevilla.
Aquí ha permanecido olvidado hasta que hace aproximadamente medio
siglo el Capellán de la Iglesia Don Rufino se interesó por el contenido del
bello sepulcro que allí permanecía y cuyo origen se ignoraba.
Por los pergaminos que junto a los restos de la Princesa habían
sido depositados en aquél sepulcro, se pudo reconstruir esta historia.
Contactadas las Autoridades Noruegas, éstas recibieron las
noticias con gran alegría e interés, pues su historia en general esta confusa y
muy falta de documentación. Los contactos y visitas de Noruegos, desde entonces
son frecuentes.
Si visitan la bella Villa de Covarrubias (histórica y gastronómicamente, muy
recomendable) podrán admirar también la estatua de la Princesa situada frente a
la Colegiata.
Bueno, espero no haberles aburrido con ésta curiosa y desgraciada
historia, para nosotros muy entrañable, y paso a hablarles de la Ciudad de
Bergen propiamente.
La ciudad fue fundada en 1070 y fue oficiosamente Capital de
Noruega hasta 1299. Ostenta el título de ser la ciudad europea con el mayor
número de días lluviosos y de largo, ya que la media anual de agua caída es de
2250 mm que comparado con Londres (la ciudad de los paraguas) si no voy errado,
ésta no llega a los 600 mm.
En cualquier caso, nosotros gozamos de unas horas de sol y no nos resistimos a
la tentación de imitar a los locales y descalzarnos y tendernos en la hierba
para gozar del sol en el hermoso parque central de Lille Lungegardsvannet.
Antes habíamos subido en el Funicular al Monte Floyen desde el
que se distingue una incomparable vista de la Ciudad, del Puerto y de los Montes
que la circundan, incluso me pareció vislumbrar detrás de una escalonada y
laberíntica sucesión de montes, el mar abierto.
Fuente:http://www.cuentatuviaje.net