Una antigua ciudad - Copenhague
 

Lo paradójico es que la ciudad cuenta con varias distinciones como el segundo puesto en la mejor ciudad para vivir o como la tercera ciudad cultural más importante de Europa. Igual parte de culpa de esto lo tiene la ausencia de hoteles económicos en la ciudad. Sin embargo, mi grupo de compañeros de viaje decidieron bajarse en suelo danés a conocer un poco la historia de este noble pueblo, semillero de mujeres hermosas que desfilan por sus calles con la naturalidad del vuelo de una mariposa. En efecto, si usted quita sus ojos de la cámara de fotos o deja de mirar las partes altas de las edificaciones, se dará cuenta que en esta ciudad circulan probablemente las mujeres más bellas de Europa y en gran densidad.

Pero las historias que protagonizamos podrían ocupar al menos tres artículos y es mejor concentrarnos en lo que esta ciudad puede ofrecer al turista y al investigador dedicado. Copenhague se encuentra ubica en la Isla de Selandia, la más grande del país de Dinamarca. Los albores de esta ciudad se remontan tanto como 4000 años antes del inicio de la era cristina y los primeros asentamientos humanos con edificaciones construidas se instalaron en el siglo XI. Es a partir del año 1100 que Copenhague empieza a despuntar como ciudad establecida, con mayor cantidad de edificaciones y un comercio pujante.

Al ser un puerto, la actividad de la pesca fue ganando protagonismo lentamente, sobre todo la pesca del arenque que era bastante cotizado por el pueblo católico de todas las zonas circundantes. Hacia el siglo XIII, se ve la necesidad de fortificar la ciudad pues era blanco de constantes ataques y se levantan las murallas empedradas que rodean la ciudad. Cristian IV asume la conducción de Dinamarca a fines del siglo XVI y con él llega una visión de futuro. Se abren nuevas fábricas para reducir las importaciones y minimizar la dependencia de otros estados y se busca hacer de Copenhague una especie de eje político, cultural y religioso. Se crean nuevos edificios para darle más importancia a la ciudad y muchos de los mismos han quedado hasta ahora como testigos del inicio del esplendor de esta ciudad.

Dinamarca entra al siglo XIX con una gran solidez económica pese a los traspiés sufridos por guerras e incendios y a mediados del siglo se convierte en monarquía constitucional. Las murallas que rodearon la ciudad por siglos fueron abiertas permitiendo el desfogue demográfico y las construcciones de hogares cerca de los lagos que hoy son de gran vistosidad. Durante el siglo XX y tras la Segunda Guerra Mundial, Copenhague siguió su expansión como ciudad moderna llegando incluso en años recientes a comunicarse con la localidad sueca de Malmó mediante un puente oceánico llamado Puente de Oresund.
Fuente:http://www.eviajado.com