Otra manera de ver Egipto
Son las 8 de la mañana, sentados en el Hall del hotel Sant George en Luxor, Hace 20 minutos que estamos esperando a que nos preparen la habitación. Mientras, muy cansados, recordamos como ha ido el viaje.

Llegada al aeropuerto del Cairo a las 12 h de la noche y hasta las 5 de la madrugada no sale el vuelo interno hasta Luxor. En la espera conocemos a un matrimonio de Barcelona que con las historias de sus viajes consiguen minimizar la espera.

Aun llevando mas de 24 horas sin dormir no tengo sueño, sólo estoy cansado, aún no me creo que esté otra vez en Egipto. Los sueños se pueden hacer realidad tantas veces como quieras, querer es poder.

Una voz nos avisa que ya está nuestra habitación. 2ª planta. El ascensor, todo de mármol con unos relieves representado escenas de los templos del lugar, ya empieza a hacerme soñar.

Son las 5 de la tarde, la temperatura es muy agradable y aún queda 1 hora de sol, suficiente para dar un paseo y situarnos en las distancias que a partir del día siguiente habrá que recorrer con tan sólo una mochila a la espalda y una cámara al cuello.

Un kilómetro separa el hotel del Templo de Luxor, pero la distancia se me hace eterna, son muchas las noches soñando con volver a la antigua Tebas. En el camino voy situando a Verónica en los lugares donde iremos y sin querer otra vezle estoy hablando sobre Egipto, es inevitable,mi vida gira entorno a este país.

Aún es temprano para irse a dormir, pero mañana hay que madrugar, sobre las 6 de la mañana porque aunque sea febrero, el calor al mediodía se hace notar.

Tengo la misma sensación que un día antes de irme de excursión cuando era un niño, o la noche del 5 de Enero. Las ganas de que acabe el día hacen que este vaya más lento y un cosquilleo invade mi cuerpo. Sé que durante unos días no tendré que imaginar un paisaje, una montaña, un lugar, solo tendré que recordar todo lo que he leído y aprendido bajo la mirada atenta de mis figuras, que cada noche, tomaban vida para dar credibilidad a lo que estaba leyendo. Por unos días no daré forma al Nilo, a Deir El-Medina, a Medinet Habu, a la tierra que pisaban mis admirados, al aire caliente que respiraban. Solo tengo que dejar volar mi imaginación y ella sola me llevará 3.000 años atrás.

La parte mas difícil es que Verónica vea y sienta lo mismo que yo y de esta manera, entenderá mi pasión por Egipto de igual forma, para que le sea el viaje mas ameno, ya que en los próximos días nos quedan muchos kilómetros por delante y un posible empacho de piedras.

Fuente:http://www.cuentatuviaje.net/