Sur de Italia - el Etna
Me comentaron que las laderas empiezan a alturas variables alrededor a los 1000 metros, en donde se reconoce una típica forma de cono truncado con pendiente moderada. A 2500 metros de altitud, donde la pendiente se suaviza, aparecen numerosos conos modernos, después, entre los 2900 y hasta los 3250 la pendiente se hace más abrupta. Se trata de un enorme cono y varios cráteres con permanentes humaredas.
El Etna, comenzó como un volcanismo submarino hace unos 700 mil años, y ese centro fue desplazándose hacia el interior, por lo que llevó a la aparición de un complejo edificio formado por la sucesión de diferentes erupciones en lo que se denomina un estratovolcán.
Cada quien que me explica sobre estas cuestiones lo hace con mucha pasión, pero sobre todo con mucho respeto, ya que se demuestra continuamente que si bien en un atractivo turístico muy interesante, también es una manifestación de la naturaleza, por la cual hay que ser considerado con ella.
Los datos históricos se remontan a crónicas de erupciones desde hace más de 2000 años, y siendo unas de las últimas entre Julio y Agosto de 2001, cuando una erupción se dirigía hacia la localidad de Nicolosi, a 1.040 metros de altitud y avanzaba a una velocidad de tres kilómetros por hora. En esa oportunidad, se produjo una fractura en la pared del noroeste, a 2.800 metros, donde comenzó a salir magma. La colada había recorrido un kilómetro y se dirigió hacia los montes Rittmann, en la zona deshabitada del valle del Bove. Como resultado, arrasó la estación de esquí construida en su flanco Sur.
En la actualidad, hay movimientos sísmicos en el Etna, que derivan, ocasionalmente en alertas que no prosperan, aunque en ciclos de unos dos años es frecuente que se produzca la erupción de alguno de los cráteres del volcán, que produce un fenómeno mediático internacional, como en la última del 2007.
En esa oportunidad, volvió a lanzar lava en una espectacular erupción, donde las chispas provocadas, activaron el más grande de Europa, allí las chipas iluminaban el cielo y un riachuelo de lava descendía desde el macizo por un valle deshabitado, pero no hubo peligro para los pueblos que viven en las laderas.Comúnmente, el viento lleva las cenizas volcánicas hasta varias localidades aledañas y el aeropuerto de Catania, una ciudad que se encuentra a los pies del monte Etna, y generalmente permanece cerrado como medida de precaución. Esta es una situación frecuente ya que normalmente deja pocos daños en zonas despobladas.
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