La cultura de Giza
 

Dentro de la ciudad de Giza encontramos la zona conocida como La Meseta de Giza que es donde se encuentra la mayor concentración de construcciones antiguas. Se trata de una necrópolis incluida dentro del conjunto de Menfis y declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. Dentro de la zona correspondiente a Giza, podemos encontrar la Gran Pirámide Keops, la Pirámide de Kefren, La Pirámide de Micerino y la Gran Esfinge de Giza junto con otras tantas construcciones entre pirámides menores, templos funerarios y calzadas funerarias.

Aquí también encontramos las mastabas que son construcciones en forma de rectángulo y que servían de cámaras mortuorias, aunque algunos estudios apuntan a que eran susceptibles de ser ampliadas hasta convertirlas en pirámides completas.

La Gran Pirámide de Giza es mejor conocida como la Pirámide de Keops y es la mayor de todas, siendo la última maravilla del mundo antiguo en haber sobrevivido al paso del tiempo. Esta pirámide sirvió de tumba al faraón Keops, perteneciente a la cuarta dinastía y se cree que fue la primera en terminar de ser construida hacia el año 2750 antes de Cristo. Esta pirámide está compuesta por tres cámaras principales dos de las cuales se encuentran en el interior quedando la tercera en el subsuelo.

La primera cámara es la llamada cámara del rey, de forma rectangular y hecha con losas de granito, presenta paredes y techo lisos. Esta cámara no contiene ninguna decoración y presenta un sarcófago vacío. La otra cámara del interior es la llamada cámara de la reina, ubicada muy cerca del centro de la pirámide. También es de planta rectangular y de paredes lisas, sin ninguna decoración y con un nicho. La tercera cámara es la subterránea, que ha sido socavada en el subsuelo. También presenta forma rectangular, con paredes planas y dos espacios que hacen las veces de sarcófago.

Las tres cámaras están comunicadas a la llamada Gran Galería que es un gran pasaje en forma ascendente. Si tenemos la suerte de estar frente a las pirámides en horas del amanecer o del atardecer, advertiremos que las caras de la pirámide no son parejas sino que presentan una pequeña pendiente hacia el centro de la misma. Esto se hace evidente en los primeros minutos del amanecer y del atardecer, observando las caras norte y sur que crean proyecciones de sombras.
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