El oeste de Mexico - Huicholes
 

En los empinados valles laterales, así como a las orillas del río, el clima es extremadamente caluroso. En general, la mayoría de las poblaciones o ranchos están ubicadas a una altitud intermedia sobre el nivel del mar, dispersos por todo el territorio y en los numerosos y pequeños valles laterales. La región norte, alrededor de los pueblos de Tezompan y Soledad no es tan montañosa, hecho que ha permitido el avance de la población mestiza. Mismo hecho se repite en el sur y se extiende hacia el este y oeste.

Esto ha hecho que los Huicholes hayan quedado prácticamente aislados en la zona central. Los Huicholes cultivan maíz, frejol y calabaza de manera moderada. Debido al carácter abrupto del terreno no pueden utilizar el arado y conservan la antigua costumbre indígena de cortar los arbustos, quemarlos y luego cultivar la tierra, lo que denominan coamilar. De acuerdo con su tradición, los Huicholes se originaron en el sur y se perdieron debajo de la tierra, resurgiendo nuevamente en el este, en el altiplano central mexicano.

Actualmente, se puede decir que no hay otro grupo étnico en México que conserve tan profundamente sus creencias, cultos y tradiciones. La mayoría de los Huicholes habita en casas circulares, construidas con piedra y barro y cubiertas con techos de paja. Sus templos, llamados Calihuey, y dedicados a sus dioses, están construidos de manera similar pero presentan un tamaño más grande con la entrada siempre apuntando hacia oriente.

Frente a la puerta hay un pequeño espacio abierto rodeado por las casas de los dioses, hechas estas de forma rectangular y cubiertas con techos de paja a dos aguas. Hay aproximadamente unos veinte templos en el territorio de los Huicholes, y a pesar de que se encuentran ranchos en sus cercanías, sólo en época de fiestas es que la población se congrega en ellos. El templo principal de la región se encuentra en la comunidad de Santa Catarina, cerca de una montaña dedicada a la deidad principal Tatewali, el dios del fuego.

Hay muchas cuevas sagradas dedicadas a los dioses las cuales generalmente tienen un pequeño arroyo o un estanque que le dan un carácter sagrado. Estas reservas se llaman Kutsalá y sus aguas se utilizan para fines religiosos y medicinales. Para las fiestas, el agua de las Kutsalá se lleva en pequeñas vasijas al templo. Una de las ceremonias más frecuentes es la de la lluvia.
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