Islas - Las Palmas de Gran Canaria
Cuando me enteré del congreso, busqué en el mapa: Las Palmas está situada al noroeste de la isla de Gran Canaria. Y luego me paseé por la enciclopedia que me brindó información que no tenía; por ejemplo, que es la urbe más poblada de las Islas Canarias. Y leí tantas cosas en aquel libro que ahora no tengo ganas de asistir al congreso, sino pasear por todas las fotos que vi allí. De hecho no me interesa perder el monto que pagué por la inscripción. Un congreso más o un congreso menos no me va a cambiar la vida. Pero, tal vez hacer las rutas turísticas de Las Palmas de Gran Canaria sí.
Al otro día de nuestra llegada, mis compañeras habían reservado una mesa ovalada en el estar del hotel para sentarse a tomar café y estudiar las consignas del día siguiente. Al otro día era la fecha de apertura del Congreso Pedagógico Internacional. Les dije que mi exposición individual estaba súper repasada, y me despedí hasta dentro de unas horas.
La idea de no concordar coloquios colectivos había sido una buena decisión. De este modo no debía depender de nadie, sólo de mí. Igual ya estoy pensando en no hacerme presente, y para que la ausencia no desprestigie mi carrera, daré parte de enferma y me iré a pasear en guagua, como hoy.
Ya tengo todo anotado. Los datos los saqué, mitad de la enciclopedia, mitad de un folleto turístico. Debo tomarme la guagua turística color rojo en el Parque Santa Catalina. Ahí está. Llegué bien. Y según mi manuscrito, este transporte típico de la ciudad, usado por turistas y ciudadanos, tomará la calle León y luego la Castillo, para desembocar en la avenida José María López.
No sabía donde iba a parar, pero por las dudas yo me había traído la malla. No sé si mis compañeras habrán traído traje de baño, están tan entusiasmadas con el congreso, que tal vez ni se les haya pasado por la cabeza el término playa.
Como no veía la avenida, me paré y le pregunté al chofer. Me dijo que me quedase tranquila ya que en un instante, tomaríamos esa calle y finalmente todos terminaríamos bajando en Guanarteme. Confieso que ese “todos” me tranquilizó, no sabía adonde iba, pero iba adonde iban todos.
Todos nos bajamos ahí; éramos más turistas que habitantes. Aunque, a decir
verdad, ellos eran los turistas, yo era una congresista que debía estar
estudiando para mi exposición. Todos, en conjunto, visitamos el
Auditorio Alfredo Kraus; allí tomé sol en un muelle deportivo, y me
codié con la “crema local y turística” en el club naútico.
Y después volví. A esa altura, mis compañeras ya estaban preocupadas. Me dio
vergüenza
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