La ciudad vieja - Jerusalen

 

Después de cenar, salimos a la calle y, caminando bajo la lluvia a lo largo de Nablus Road, llegamos a la Puerta de Damasco, por la que, siglos atrás, accedían a Jerusalén los viajeros procedentes del norte. Entramos en la Ciudad Vieja y avanzamos por sus estrechas calles, siempre en dirección sur. La Ciudad Vieja de Jerusalén, rodeada por las murallas que en el siglo XVI ordenó construir Solimán el Magnífico, es, ante todo, una ciudad muy viva. No tiene nada que ver con los cascos históricos de otras ciudades antiguas, restaurados y conservados exclusivamente para el turismo. Tampoco se parece a ninguna otra ciudad que yo haya visto o de la que tenga noticias. Es como una gran olla en la que, a lo largo de los siglos, los árabes, los cruzados, los otomanos, los cristianos de distintas confesiones, los judíos, etc., han ido dejando sus aportaciones (muros, arcos, edificios...), que se han mezclado pero siguen siendo individualmente identificables en el guiso que podemos saborear en la actualidad. Todas las culturas del viejo mundo están presentes en Jerusalén; juntas, pero no revueltas. De hecho, como es bien sabido, la Ciudad Vieja está dividida en cuatro barrios: el árabe, el cristiano, el judío y el armenio.

Nuestro paseo nocturno terminó ante el Muro de las Lamentaciones, al que sólo se accede después de pasar un control policial (que incluye scanner, arco detector de metales, etc.). Definitivamente, el Muro hay que visitarlo de noche, cuando no hay casi turistas y la mayor parte de los presentes son judíos ultraortodoxos que, vestidos con sus levitas negras y sus sombreros, rezan moviendo el cuerpo rítmicamente hacia adelante y hacia atrás. Las mujeres tienen asignada una pequeña zona en el lado derecho, separada de la de los hombres por una valla.

El Monte de los Olivos

25-12-2008. Sigue lloviendo. Después de desayunar caminamos de nuevo hasta la Puerta de Damasco, entramos en la Ciudad Vieja y, poco después, giramos a la izquierda por la Vía Dolorosa para salir por la  Puerta de los Leones (Bab Sitti Mariam para los palestinos). En la puerta, por la que se accede a la Ciudad Vieja desde los barrios extramuros musulmanes de Jerusalén Este, puede observarse un gran despliegue policial. Lo que no resulta raro, porque los policías, equipados con armas de guerra, son en Jerusalén un elemento más del paisaje urbano. La Puerta de los Leones da al  Monte de los Olivos. A la derecha queda el Valle de Josafat (ocupado por las tumbas de los judíos que esperan, en primera fila -porque justamente allí van a tener lugar esos acontecimientos-, la llegada del Mesías y el Juicio Final). El Mesías, de acuerdo con las profecías, entrará en Jerusalén por la Puerta Dorada, que está frente a las tumbas (es la que sigue a la de los Leones). Aunque existen tres problemas: la  Puerta Dorada está actualmente tapiada, ante ella hay un cementerio musulmán... y tras ella está la Explanada de las Mezquitas. Pero seguro que los judíos han solucionado los tres problemas antes de que el Mesías decida hacer su aparición.

Fuente:http://www.viajesyfotos.net