La isla, la perla - Mallorca
A partir del siglo VIII comienza el dominio musulmán en la zona. En el año
1229, Mallorca es tomada por los cristianos. Para el siglo XVI,
la isla fue el blanco de ataques de los piratas turcos y berberiscos. Lentamente
la paz fue llegando y Mallorca se hizo un lugar de descanso que
no pasó desapercibido para el sector turismo en el siglo XX, convirtiéndose en
uno de los puntos más visitados de España.
Podemos llegar a Mallorca por el Aeropuerto de Palma que se
encuentra a media hora de la ciudad en autobús. En cuanto al
alojamiento en Mallorca, pues podemos elegir en base a
precios y en base a la oferta de hoteles que pueden consistir en castillos o
palacios remodelados. El Puro Hotel Urbano por ejemplo es un palacio medieval
muy bien adornado y que goza de una atmósfera mística.
El Hotel Dalt Murada es otro palacio que ha sido acondicionado. Entre los alojamientos económico podemos ir al Puig de María Pollenca que es un monasterio de excelentes vistas. Ya estamos listos para el recorrido por Mallorca que debe empezar en Palma, la capital. En el muelle podemos ver las redes de los pescadores. Detrás vemos La Lonja que datan de 1388. En el casco antiguo de la ciudad disfrutamos de la presencia de varios estilos con una de las arquitecturas más nutridas de toda Europa.
Debemos ir a la Catedral de La Seu, única del mundo que está orientada hacia La Meca. Aquí podemos ver el baldaquín de Gaudi. En Mallorca hay un lugar bastante recomendable para realizar unas catas de vinos. Se trata del pueblo vinícola Binissalem. Podemos ir a la bodega José Luis Ferrer, entre otras. Si viajamos a Mallorca en septiembre, justamente coincidiremos con las fiestas de la vendimia, donde el pueblo entero se entrega a las celebraciones ya que los vinos de Mallorca vienen acumulando premios de un tiempo a esta parte.
En Mallorca debemos conocer el Monasterio de Valldemossa. La
localidad disfruta de altas montañas y profundos valles en su geografía. La
historia registra que hasta esta ciudad llegó uno de los romances más polémicos
de la historia. En efecto,
Frederic Chopin y la escritora George Sand corrieron a desfogar su pasión
hasta este lugar. Ella tenía que usar el nombre de George Sand para poder
publicar sus escritos, de allí el misterio.
Fuente:http://www.eviajado.com