El pueblo de Nazca - Peru
Todo comenzó en 1939, cuando el arqueólogo norteamericano Paul Kosok recorrió
los cielos del sur de
Perú para estudiar los antiguos sistemas de riego y en su lugar
halló la enorme figura de un ave sobre la tierra seca. Fue la primera vez
después de aproximadamente 1,500 años que ojos humanos la veían.
Los megaglifos se encuentran entre los moyares enigmas arqueológicos.
Su tamaño, naturaleza y cantidad deja a todos asombrados, pues ocupan casi 450
kilómetros cuadrados. Abundan las representaciones de seres antropomorfos,
zoomorfos, plantas y criaturas míticas, así como también múltiples líneas
geometrías. Todas estas forman un conjunto de figuras grabadas en la superficie
de la meseta desértica de las pampas de Jumana a unos 450
kilómetros al sur de Lima, capital peruana. Al estar dibujadas
sobre un terreno plano, no son distinguibles desde el suelo,
por esa razón Kosok dedujo que para su realización se necesitaron grandes
conocimientos matemáticos para poder trazar los dibujos basándose en un modelo a
menor escala. Fue cuando se recurrió en 1946 a la matemática alemana
María
Reiche, quien dedicó toda su vida al estudio de estas figuras. En cuanto
Rieche llegó a Nazca, jamás la pudo dejar, se mudó a una casa
en la pampa, dedicándole todo su tiempo al estudio y conservación de éstas para
que puedan ser mejor vistas, tanto por los investigadores, así como también por
los muchos turistas que acudían ansiosos para admirar estas misteriosas figuras
desde pequeñas avionetas. En 1998 tuvo que abandonar Nazca en
contra de su voluntad, pero regresó a sus amadas líneas para yacer allí por
siempre.
¿Pero qué son las Líneas de Nazca? Como su nombre lo indica,
son líneas y figuras dibujadas sobre una llanura que tienen
dimensiones variadas, pues pueden ir desde los pocos metros hasta los cientos.
Se debe recordar que en sociedades ágrafas como la de
Nazca, es decir, carentes de un sistema escriturario alfabético,
las representaciones iconográficas eran el único y principal método de
transmisión cultural. Toda la cosmovisión de esta civilización se halla
representada en estas figuras. Las fuerzas más importantes de la naturaleza eran
la tierra, el mar, el cielo y el agua, y por ello no debe sorprender que su
iconografía incluya las criaturas más poderosas de estos reinos y a su vez
sagradas, como la orca, el cóndor, el felino y la serpiente.El pueblo de
Nazca habitó los valles de la costa meridional de Perú
entre el 200 a.c. y el 600 d.c., en un medio ambiente desértico y sin lluvias.
Los nazca desarrollaron una civilización superior que controlaba un territorio
que se extendía desde el Valle de Pisco, al norte, hasta los valles de Yauca y
Acarí. Durante sus 800 años de existencia, desarrollaron gran variedad
de artes: tejidos, calabazas pirograbadas, adornos de oro, cobre,
cerámica policroma y, por supuesto, las monumentales líneas.
Para trazar estas líneas los diseñadores de Nazca aprovecharon
las condiciones meteorológicas y geológicas del lugar, como la casi total
ausencia de lluvias, el viento y el suelo rico en minerales. Esto forma una
delgada corteza oscura que al ser removida descubre debajo el color claro del
subsuelo. De ese modo las líneas y figuras aparecen como trazos claros sobre un
fondo oscuro que sólo pueden ser observadas desde gran altura. Esto ha motivado
las más variadas deducciones acerca de la función de estos geoglifos:
calendarios astronómicos, rutas ceremoniales e incluso se ha llegado a decir que
fueron trazadas por extraterrestres, negándole al antiguo poblado de
Nazca toda capacidad simbólica, habilidad matemática y
conocimiento de su propio contexto geográfico. Las pampas de Nazca tienen
características naturales particulares que la hicieron ideal para realizar estas
representaciones.
Fuente:http://www.eviajado.com/