Gran parte de la historia de nuestro planeta quedó guardada aquí en
el Parque Nacional Talampaya. Los sedimentos que
fueron acumulándose durante millones de años, quedaron al descubierto
al elevarse junto con la cordillera de los Andes, dejando a la vista
sus diferentes colores y texturas como prueba de la multiplicidad de
materiales que entraron en juego en su composición. La erosión del
agua y del viento fue moldeando las rocas como artesano azaroso y
regalándole aquellas formas que se identificaron y bautizaron de
diversas maneras, como El Castillo y El Monje, Los balcones, El
Cóndor, La Lechuza entre otros. Estas geoformas, de muchos metros de
alto, se ven a lo largo del cañón de 4 kilómetros de longitud, cuyos
paredones llegan hasta 150. El punto culminante de la visita al cañón
de Talampaya es La Catedral, que recibe su nombre por sus enormes
dimensiones, con más de 100 metros de altura.
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