La capital de Iran - Teheran
Otros silencio precedió a unas risas que aprobaban la ocurrencia y la
sugerencia de Héctor. Allí mismo se decidió que el próximo viaje sería a la
ciudad de Teherán, capital de Irán. Esta
ciudad se encuentra ubicada al norte del país al pie de los Montes Alborz en
donde quizá íbamos a tener tiempo para practicar un poco de esquí ya que se
trata de una de las mayores alturas de la región, superando fácilmente los cinco
mil metros sobre el nivel del mar.
El nombre de la ciudad de Teherán viene justamente delimitado
por su ubicación en las faldas de los Montes Alborz. Se trata de dos voces
persas, Tah que significa fondo y Ran que significa ladera de la montaña. La
región que hoy conforma Teherán fue conformándose cuando los
primeros pobladores buscaban refugio del calor del desierto.
Pero la historia formal comienza en el siglo XIII con los primeros documentos que dan cuenta de una ciudad de comerciantes de cierta importancia, la cual se dividía en una docena de barrios, cada uno de ellos dirigido por un anciano. En este punto, la historia registra algunos enfrentamientos y disputas entre los ancianos regentes y la reticencia de los pobladores a pisar un barrio que no fuese el suyo.
Se habla incluso de habitantes que lucían con aspectos de neo cavernarios para efectos de protección de las condiciones climáticas y de disuasión de los rivales. En aquellos primeros días de la ciudad, el comercio estuvo orientado hacia el mercado de las frutas y verduras que se cultivaban en los jardines de la ciudad. Fueron justamente los jardines y los regadíos los que invitaron a gente que provenía de la vecina ciudad de Ray a instalarse en Teherán y de paso escapar de las invasiones mongoles de estos años.
Para el siglo XIV, la ciudad, en posesión de los mongoles, constaba de cuatro distritos, siendo Teherán el más importante de ellos, lo que a la postre lo convertiría en capital de Irán. Para el siglo XIX ya Teherán fue embellecida como toda capital se merece. Se construyó, además del Arg o Barrio Real, el Palacio de Golestán y el Palacio de Mármol o Takht-e Marmar. Otra construcción que data de este tiempo es la Mezquita del Sah y los Palacios de Negarestán y de Lalezar.
En la actualidad y luego de haber pasado guerras e invasiones de todo tipo,
la ciudad ha adquirido un aire cosmopolita y una cierta variedad étnica a nivel
iraní. Paseando por las calles nos toparemos con pobladores turcos, kurdos,
asirios, árabes, armenios, entre otros. En Teherán, la mayoría de la
gente profesa la religión chiíta, una de las ramas del Islam pero con
un componente esotérico.
Fuente:http://www.eviajado.com