Viena - el parque de diversiones Preter
 

En este Parque confluyen más de 250 atracciones para los niños - y para los no tanto -, con extensas áreas verdes conformadas por bosques y prados de antigua data, además de pintorescos sitios de comidas llamados Wurstelprater, en donde se puede degustar la Hase, salchicha con más de 200 años de tradición acompañada por una extraordinaria, pero realmente extraordinaria, cerveza vienesa original. Salud.

El Parque Preter es una experiencia con el pasado y el futuro al mismo tiempo. En él conviven la raigambre de la antigua sociedad vienesa y sus formas de entretención con el mundo hi – tec de los juegos y aparatos para el divertimento. El gran carrusel Noria fue creado a fines de siglo XIX y, a pesar de haber sufrido algunas modificaciones debido a su semidestrucción durante la Segunda Guerra mundial, su estructura se mantiene intacta. Esta construcción giratoria de 64 metros de altura es uno de los aparatos más visitados de parque, ya que hace de la experiencia de mirar la ciudad desde la altura un momento sublime. Por otra parte, el parque cuenta con juegos de última generación para el entretenimiento familiar. Para muestra: el Turbo Boost, vehículo para alcanzar velocidades importantes, el Bungee Jump, si lo que quieres es saltar al vació con actitud temeraria y el Ejection Seat, simuladores de vuelo para fanáticos del ecomodelismo.

Asimismo encontramos montañas rusas y antiguos trenes de pasajeros que realizan viajes alucinantes por inframundos fantasmagóricos o por el diminuto país de Liliput. Tiovivos, instalaciones para carreras de carros, laberintos, columpios y toboganes grandes y pequeños; alfombras voladoras, casas de horror horrorífico o sala de espejos que desfiguran tu imagen y te atrapan como en un cuento de Lewis Carroll. Ciertamente, un mundo de ensueño, tradicional y moderno, para vivir una experiencia total de sensaciones completas.

Las áreas verdes del recinto son otra experiencia digna de vivir. Dentro de ella se ubica el entretenido Museo de Preter lugar donde se conservan los archivos de la historia de parque y su evolución. Se exponen fotografías, afiches de anuncios y dibujos pertenecientes a la época en que el parque era visitado por la refinada sociedad austriaca de principios del siglo XX. (¿Lo habrá visitado Julie Andrews y los niños Von Trapp?) En su exposición se pueden observar imágenes de la gran Noria y del antiguo Wurstelprate, ambos destruidos tras los bombardeos de la segunda gran guerra. Vivir la experiencia del museo es detener el tiempo montado en un caballito de carrusel. Las cientos de registros fotografías y antiquísimos afiches de promoción son a todas luces un trabajo de recuperación de la memoria del Prater y eso se agradece. Los días domingos la entrada es libre y gratuita.

Fuente:http://www.eviajado.com